Jake Calcina

Penitentes

Las cosas nacen para morir es lo sublime de la vida,

Aceptar que uno no existe es aceptar que uno es libre de morir,

Escribo para los vivos aquellos que sienten y mueren con la felicidad,

Mi arte le pertenece al viento, a la tierra seca,

Uno nace siendo nada pudiendo ser todo y cuando abrimos los ojos preferimos no mirar,

 

Admiro a los mendigos ellos se pertenecen a sí mismos,

Hablo de aquellos que siguen viviendo cuando el mundo les ha quitado todo,

Siempre tan seguros de que el mañana existe, viviendo el presente sin opción,

Y tengo compasión de los muertos que viven,

Creen tener seguridad, sus cadenas se llaman deseos y su justificación es mi preciada libertad,

 

Aquella que perece cuando nace la vanidad,

Hemos pisado la justicia, somos esclavos de lo superficial,

Morimos en cada comienzo y vivimos en cada mañana que recae el sol sobre nosotros,

Aquello que siempre prometemos es nuestro destello de humanidad atada a la conformidad,

El eterno comienzo, somos esclavos del mañana, y muertos del presente,

Nuestro pasado solo nos recuerda que pudimos ser mejores,

 

Es la noche, son los días, cada mañana, cada tarde,

Son los espacios en donde encuentro y pierdo mi fe,

Miro en cielo en mis sueños, en la realidad me cuesta subir la mirada,

Todos llaman a puertas que nunca abren, yo llamé a tu corazón, me negaste la entrada,

En fin, un corazón muerto no creo que fuera un buen lugar para mi loca escritura,

 

 

Llamados a vivir, decidieron perder su vida y lamentar que aún existe un mañana.

 

 

-Jake-