Es el acto de leer un verdadero agasajo para aquellas hambrientas pupilas que buscan, en cada libro, saciar con deleite y premura los párrafos ofrecidos en esos lienzos impolutos de color algodonado.
¡Qué deleite es rozar con la yema de los dedos cada lienzo y escuchar su sonido estimulante, con un toque de trance que te invita a vivir la historia trazada como parte de tu vida!
Sentir las mariposas en el vientre que se desplazan, como cosquillas revoloteantes, hasta tus mejillas ante un nuevo evento que te roba más de una risilla.
Porque leer no es un acto que solo se vive con los ojos; es un acto que se vive con el alma, donde habitan las emociones y afloran los sentimientos para hacer estremecer todo tu cimiento.
©️Kenia Arancibia