OCHENTA AÑOS
Me agobia el peso de tantos saberes,
de tantas experiencias vividas,
de tantos triunfos, y aún más fracasos.
Anduve por muchos caminos,
tomé atajos y recodos;
a veces olvidé mi destino.
Temí el furor de la bestia
y el fervor del santo en mis semejantes.
Tengo libros, toneladas,
que ya me sirven de poco,
o de nada.
Si volviera a nacer, ¿qué pasaría?
¿Cometería los mismos errores?
Nacemos, despertamos,
ardemos, brillamos
y después nos apagamos.
Al final, tal vez,
asumimos
que de la nada venimos
y a la nada vamos.