Carne verbal
Su voz tiene colores inexorables.
Debo admitir
¿Quién quiere la sangre muda?
¿El valor de las luces?
¿La luna y un poema de amor?
tus palabras volátiles.
Los libros le sirven vino al silencio
y sopas a la soledad.
Su voz tiene colores inapresables
Debo admitir
La deserción
Hizo lo que quiso en los umbrales de mi insomnio.
Me dejó muchas palabras que corregiré a futuro, cuando vuelva a dormir.
Me saltó por completo y no vi caer su sombra.
Me autoproclamo desertor de su corazón.
Y acá estoy, juntando copas rotas
que no son mías, pero sí las trizas.
Las erratas
Su boca mentía
y yo le mentía a su boca.
Su corazón mentía
y el mío le latía erratas.
Hizo lo que quiso con mi mirada,
sembró en ella sus puntos de vista.
Me dejó el hastío y mil calles de regalo.
Me autoproclamo mediocre del amor.
IV. La figura inmóvil
Cierro los ojos y poco a poco se desvanece todo.
Y queda en el absoluto su figura,
inmóvil, sosteniendo en sus manos
las palabras que corregiré a futuro
con la tinta y el vino