El día que fui amor
no hubo campanas ni flores;
solo dos miradas quietas
reconociendo sus nombres.
Llegaste como la brisa
que no pregunta al verano,
y puse mi corazón
temblando entre tus manos.
La tarde cambió de nombre,
la luz cambió de ventana;
hasta la sombra del árbol
parecía enamorada.
Anduvimos por el campo
sin saber dónde llegábamos,
y el silencio entre nosotros
decía más que las palabras.
Tu risa quedó en el aire,
mi voz quedó en tu memoria;
y aquel instante pequeño
se hizo inmenso en nuestra historia.
Aquel día no fue un día:
fue una vida compartida.
Fui tu nombre entre mis labios,
fuiste mi nombre en la vida.
Emiliodr/Agosto 22/26