Hoy la fortaleza se tiñe
de rojo incandescente,
mientras su estandarte
flota entre las nubes.
El viento, victorioso,
anuncia un nuevo renacimiento.
Y en la cúspide
de la montaña resiliente,
sus ojos se abren,
lentamente,
al fulgor de un conocimiento nuevo.
Ya no queda sombra
que pueda cerrarlos.