JUSTO ALDÚ

ASÍ VIVIMOS Y ASÍ MORIMOS

ASÍ VIVIMOS Y ASÍ MORIMOS

Vivimos persiguiendo mañanas,
con los ojos abiertos al camino,
sembrando en la tierra nuestras ansias
y dejando una huella en lo vivido.

 

Amamos con la fiebre de la aurora,
sin preguntarle al tiempo por su prisa;
bebemos de los labios de la hora
y confundimos la eternidad con la sonrisa.

 

Después, el tiempo inclina nuestras ramas,
nos roba poco a poco los domingos;
la luz que ayer ardía en nuestras casas
se va quedando lejos en olvido.

 

Y cuando al fin la tarde queda en calma,
cuando el mundo se vuelve casi vacío,
miramos hacia atrás, cerramos los ojos:
y comprendemos que también fuimos camino.

 

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