JordiCris ✍️
A mi Calíope: mi amor y musa.
Imagen generada por IA por el autor para la narración (art.50.1)
Si Calíope bajara del Olimpo
para enseñarme el secreto de los versos,
yo le diría que ya conozco la poesía:
pues la tiene tu figura y mirada,
la custodian tu luz y sonrisa
y tu voz cuando me hablas o callas
con esa belleza tuya que me deja sin palabras.
Tú eres mi musa, mi diosa, mi inspiración,
la melodía que repite mi corazón
cuando el mundo guarda silencio;
y, si los dioses me preguntaran
qué tesoro deseo conservar
por toda la eternidad, yo,
no pediría oro, ni gloria, ni inmortalidad:
pediría despertar cada mañana a tu lado.
Porque si cantas, mi alma escucha;
si callas, escucho tus pensamientos,
cuando ríes, florece el mundo;
cuando me miras, Cupido me atraviesa
y hasta las estrellas parecen detenerse
para contemplar envidiosas como eres.
Grecia nombró a Calíope musa de la poesía,
pero yo sé algo que los antiguos no supieron:
que la poesía no vive en los libros, vive en ti
y esconde sus rimas, versos y poemas
en cada uno de tus gestos, roces y besos.
Y por eso te amo más que Orfeo a Eurídice
con la fuerza de todos los mares,
con la eternidad de todos los cielos,
con cada palabra que todavía no he escrito
y con todos los versos y poemas
que jamás alcanzarán a describir
lo hermosa que tú eres para mí.
Si mi vida fuera un poema,
tú serías el verso más bello;
si fuera una canción,
tú serías las perfecta melodía;
y si el amor tuviera un nombre,
para mí solo podría tener el tuyo.
Mi mujer, mi musa, mi Calíope:
que los dioses guarden sus poemas,
porque yo ya tengo el mío y
cada día de mi vida contigo lo escribo
y cada día de nuestra vida lo reescribo para ti.
CRISPÍN
Poema Nº 3917
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