Emma Gissel Gandara Quezada

Cimientos de palma

​El viento sopló fuerte y cimbró los cimientos,

un huracán amargo lleno de engaños y lamentos.

Cayeron las promesas, el velo de la ilusión,

y en el centro de la tormenta quedó tu corazón.

​Buscaste sin descanso la luz en la penumbra,

en verdades a medias que la duda siempre encumbra.

Pero no hay respuesta útil en la boca del mentiroso,

ni futuro posible en un presente doloroso.

​Decidiste cortar la espera y la falsa promesa,

cerrar cada puerta con dignidad y firmeza.

Bloquear las fronteras donde te mantenían en pausa,

y abrazar tu propio nombre como tu única causa.

​Hoy no estás rota, te estás redefiniendo,

como palmera firme que el viento va curtiendo.

Tus cimientos son nuevos, más sabios y maduros,

para proteger tu hogar con límites seguros.

​Una familia de tres, un santuario en construcción,

con tus libros, tus aulas y tu propia canción.

Porque el amor que esperaste de afuera con anhelo,

hoy florece en tus manos y te devuelve el cielo.