El poema que transforma la vida
Hay un poema que no se queda en el papel,
que no termina cuando se lee la última línea:
es aquel que entra en el alma y la transforma,
que cambia la mirada, que aligera el paso, que orienta el camino.
Llega a veces como un susurro suave y callado,
otras veces como una voz que despierta y conmueve;
no se olvida… se queda viviendo en el pecho…
y poco a poco… va cambiando tu forma de ver todo.
Te enseña a valorar lo simple y lo verdadero,
a perdonar lo que pesaba en el corazón,
a creer en ti cuando dudabas de tus fuerzas…
y a ver belleza donde antes solo veías confusión.
No es magia externa… es la verdad que te revela:
lo que el poema dice… ya lo llevabas dentro…
pero él te lo muestra… claro y sin velos…
y de pronto… comprendes… y todo cambia de centro.
Es el poema que te hace más humano y más fuerte,
que te da palabras para lo que no sabías nombrar…
y aunque fue escrito por otra voz y otro tiempo…
siente que lo escribió… para ti… en este instante… en este lugar.
Por eso influye… porque no pasa… se queda:
vive en tu forma de amar… de mirar… de sentir…
y cuando alguien pregunta qué te transformó…
sonríes… y sabes… que fue un verso… quien te enseñó a vivir.