CUANDO VUELVAS A MI PUERTA
Yo aposté con tu querer,
con los ojos vendados,
puse el alma sobre el juego
y mis cartas a tu lado.
Crucé abismos de temor,
sin preguntar por la suerte,
porque cuando juega el amor
nadie sabe lo que pierde.
No guardé ninguna carta,
no escondí ningún secreto,
puse todo sobre la mesa
por ganarme tu respeto.
Y aposté, aposté,
como apuesta un hombre sincero;
sin saber que en el amor
también se pierde por entero.
Yo aposté con tu querer
y perdí la partida;
puse el alma para ganar
y me jugué hasta la vida.
Yo aposté con tu querer,
sin trampa y sin condición;
tú te quedaste con el premio
y yo con mi corazón.
Después vinieron los días
a cobrarme la derrota,
y en la copa de mis noches
cada recuerdo me azota.
Me dijeron:
“Déjala ir,
ya no sigas esperando”;
pero nadie sabe, amigo,
lo que cuesta ir olvidando.
Yo no culpo a la fortuna
ni maldigo aquel momento;
si volviera a aquella mesa,
volvería a hacer lo mismo.
Porque amar es apostar
sin conocer el resultado,
y aunque pierda nuevamente,
yo no niego lo jugado.
Yo aposté con tu querer
y perdí la partida;
puse el alma para ganar
y me jugué hasta la vida.
Yo aposté con tu querer,
sin trampa y sin condición;
tú te quedaste con el premio
y yo con mi corazón.
Si algún día vuelves tú,
no me hables de vencedores;
que en la mesa del amor
no existen buenos jugadores.
Ven y siéntate a mi lado,
como aquella vez primera;
que todavía queda una carta
guardada en mi vieja cartera.
No te voy a reclamar
lo que el tiempo se llevó;
si regresaste hasta mi puerta,
será que el juego no acabó.
Y si quieres otra apuesta,
pon tus cartas sobre la mesa;
esta vez no cierro los ojos,
pero apuesto por tu promesa.
Ay, yo aposté con tu querer,
¡qué manera de jugar!
Tú te llevaste mi fortuna
y me dejaste sin ganar.
Pero vuelve, morena, vuelve,
que no me quiero retirar;
si el amor es una apuesta,
otra vez voy a apostar.
Aposté, aposté,
y volvería a apostar;
porque perderte fue mi pena,
pero quererte fue ganar.
Ay, dame otra oportunidad,
pon tus cartas sobre la mesa;
que si me juegas limpio,
te entrego toda mi riqueza.
Yo aposté con tu querer...
y aunque perdí la partida,
si tú vuelves a mi lado,
vuelvo a jugarme la vida.