WCELOGAN 🔛

CUANDO VUELVAS A MI PUERTA

CUANDO VUELVAS A MI PUERTA

 

 

 

 

 

Yo aposté con tu querer,

con los ojos vendados,

puse el alma sobre el juego

y mis cartas a tu lado.

 

Crucé abismos de temor,

sin preguntar por la suerte,

porque cuando juega el amor

nadie sabe lo que pierde.

 

 

 

No guardé ninguna carta,

no escondí ningún secreto,

puse todo sobre la mesa

por ganarme tu respeto.

 

Y aposté, aposté,

como apuesta un hombre sincero;

sin saber que en el amor

también se pierde por entero.

 

 

 

Yo aposté con tu querer

y perdí la partida;

puse el alma para ganar

y me jugué hasta la vida.

 

Yo aposté con tu querer,

sin trampa y sin condición;

tú te quedaste con el premio

y yo con mi corazón.

 

 

 

Después vinieron los días

a cobrarme la derrota,

y en la copa de mis noches

cada recuerdo me azota.

 

Me dijeron:

“Déjala ir,

ya no sigas esperando”;

pero nadie sabe, amigo,

lo que cuesta ir olvidando.

 

 

 

Yo no culpo a la fortuna

ni maldigo aquel momento;

si volviera a aquella mesa,

volvería a hacer lo mismo.

 

Porque amar es apostar

sin conocer el resultado,

y aunque pierda nuevamente,

yo no niego lo jugado.

 

 

 

Yo aposté con tu querer

y perdí la partida;

puse el alma para ganar

y me jugué hasta la vida.

 

Yo aposté con tu querer,

sin trampa y sin condición;

tú te quedaste con el premio

y yo con mi corazón.

 

 

 

Si algún día vuelves tú,

no me hables de vencedores;

que en la mesa del amor

no existen buenos jugadores.

 

Ven y siéntate a mi lado,

como aquella vez primera;

que todavía queda una carta

guardada en mi vieja cartera.

 

 

 

No te voy a reclamar

lo que el tiempo se llevó;

si regresaste hasta mi puerta,

será que el juego no acabó.

 

Y si quieres otra apuesta,

pon tus cartas sobre la mesa;

esta vez no cierro los ojos,

pero apuesto por tu promesa.

 

 

 

Ay, yo aposté con tu querer,

¡qué manera de jugar!

Tú te llevaste mi fortuna

y me dejaste sin ganar.

 

Pero vuelve, morena, vuelve,

que no me quiero retirar;

si el amor es una apuesta,

otra vez voy a apostar.

 

Aposté, aposté,

y volvería a apostar;

porque perderte fue mi pena,

pero quererte fue ganar.

 

Ay, dame otra oportunidad,

pon tus cartas sobre la mesa;

que si me juegas limpio,

te entrego toda mi riqueza.

 

 

 

Yo aposté con tu querer...

y aunque perdí la partida,

si tú vuelves a mi lado,

vuelvo a jugarme la vida.