La espiga
¡Cuántas cosas en la vida han pasado!
Mira hermano, ¡cuántas y tantas cosas!
Muchas son de carácter misteriosas
y en la mente no se entiende aún su estado.
Y en la esquina en que ayer el horizonte,
con su mano abrazó hasta la vereda;
ya no existe un peregrino ni queda
la voz del trovador que oí en el monte.
No se mira la sonrisa entre la gente,
ni se escuchan las historias del abuelo.
¡Cuántas cosas hoy hermano, tal revuelo
es razón del por qué es indiferente!
Pero el mundo, en su ceguera, sigue altivo;
tremebunda es su locura y su ambición.
¡Ay, hermano, ya lo ves, cuánta obsesión
exonera los valores del ser vivo!
Se acumula sin saber ya para qué:
muchos corren y no saben hasta dónde,
mas olvidan que es el pecho quien esconde
el tesoro más preciado por la fe.
Samuel Dixon