En el momento en que la luna comienza a acumularse sobre tu cabeza con todas sus fases, es cuando se puede ver el borde de la totalidad del entendimiento,
Sobre la verdad de un sentimiento añejo de décadas,
El ángel destructor te puede dar la potestad de ser su antónimo, poniendo en tela de juicio el cómo tus manos se doblan,
Más allá de la plenitud de una visión usual, se vislumbran sus alas oscuras con ornamenta a par,
Las retinas arden sobre letras inteligibles y el alba amenaza a llegar,
Retando a la sombra del ángel,
Se puede escuchar a ambos respirando asíncronos,
Bajo un afán de dominios ajenos que refluje en el alma con espinas,
¡Cómo amedentras a un espíritu moribundo y sagaz!