¿Y si te dijera
que me gusta cuando llegas,
que algo cambia en mi día
cuando te veo aparecer?
No sé si debería decirlo.
A veces quiero hacerlo,
pero después me da miedo
que todo cambie entre los dos.
Y entonces me quedo callado,
como si no pasara nada,
aunque por dentro me pregunto
qué pasaría si lo supieras.
Tal vez tú también lo sientas,
tal vez solo sea cosa mía.
Tal vez me atreva a decirlo
y tal vez prefiera callar.
Porque cuando uno quiere a alguien,
también tiene miedo de perderlo.
Y a veces, por no arriesgarse,
termina perdiendo igual.