Alex Pantoja 23

A la vida

De poco sirve arroparlo
y menos colgarle
collares y pronósticos.
Yo, a cambio, la dejo ser,
que me posea si quiere,
que me reviente,
que yo brincaré con ella
y cruzaré el fuego
de su metralla,
saltaré del edificio
más alto del mundo
y, aun así, estaré
vivo; quizás
con el brazo roto, la cadera,
la cabeza o las piernas,
pero vivo.
Porque de poco sirve
no hacer nada,
vivir entre refranes,
antifaces,
colocarse el delantal
del miedo;
menos si aún la consabida
bufanda del viento
no se nos ha otorgado,
porque el futuro
siempre será un niño,
el pasado, la experiencia
de la vejez,
y el presente, un regalo.
Y cuando menos te lo esperas,
ella te acaricia, te coloca
una rosa en la oreja
y te lanza a la tumba.