Se me había olvidado lo divertido que era escribir sobre el amor, pero te veo y los versos brotan desde mi habitación; en mi cabeza solo pasa tu nombre, tu olor, tu sexo.
Me tienes temblando y ahora me siento en plenitud, pero quisiera que llegara el día en que comerte la cara fuera parte del menú.
Ven, rompamos el colchón con esta pasión que emerge desde los cimientos más profundos y hambrientos que tenemos. Ven, ámame, cómeme con tu mirada para así gritarle al mundo lo mucho que me quiere mi amada.
-Fernanda