Caramba, ¡cómo extraño la lluvia!
y un buen café mientras cae en la tarde,
puedo sentir que su cántico arrulla
mi nostálgica noche interminable.
Es extraño porque muchos disfrutan
ver el sol cuando temprano arde,
pero yo extraño ver que las gotas fluyan,
y que viejos recuerdos mi alma empapen.
De los niños eufóricos que juegan,
de un extraño que ofrece la sombrilla,
de una carta con tinta remojada.
Ah, ¡Tanto anhelo que la lluvia vuelva!
Si volviera a llover escribiría
pensando que tal vez tú me recuerdas.