Vengan olas de calor que se lleven,
dado el cambio climático evidente,
al averno hostil del que nadie vuelve
a la impúdica clase esa de gente
que genera ese cambio, aunque lo niegue,
vertiendo polución al medio ambiente,
mediante actividades que engrandecen
su peculio, tan sucio como ingente,
y, con medios de los que otros carecen,
del desastre final se salvan siempre
y son otros los pobres que perecen.
El colmo es que es la clase que promueve
el cambio y su negación y otra gente,
creyéndoselo o no, es la que se muere.
© Xabier Abando, 21/08/2026