Luna de plata fina,
subes sobre el tejado,
con tu vestido dorado
y tu carita divina.
Creces sobre la colina,
como un barquito de luz,
y entre estrellas vas tú,
navegando por el cielo,
dejando un dulce consuelo
sobre el mundo azul.
La noche cierra sus flores,
el viento duerme en la rama,
y la luna, que nos llama,
enciende sueños de colores.
Crece, lunita, despacio,
como una sonrisa clara,
ojalá nunca se apagara
tu lucerito en el espacio.
Emiliodr/Agosto 21/26