En la habitación se instala
la penumbra acogedora
que induce con sutileza
a las horas soñadoras.
Sombras que ya reconozco
rondan a mi alrededor
mientras los ojos se entregan
al sueño reparador.
En la ventana entreabierta
siempre espera mi otro yo
extiende su mano diestra
Y vamos al exterior.
Llovió recién en la tarde
respira la madre tierra
su aliento, húmedo, cálido
envolviendo la floresta.
La vieja fuente gorjea
como el ave allá en la sierra
y entre las ramas del roble
trasnochadoras luciérnagas.
La noche juega a ser manto
bordado por las estrellas
y la luna va a pasear
sobre las nubes viajeras.
La belleza es celuloide
en un viejo proyector
veinticuatro por segundo
devora el tiempo veloz.
En el lejano horizonte
asoma el amanecer
entre dorado y violeta
va empujando el astro rey.
Un suave golpe de brisa
atraviesa el ventanal
tras la magia de los sueños
placentero despertar.
Autor Alex 8/21/2026