Y quizá algún día cuando el silencio de la noche nos encuentre sin respuestas, descubriremos que aquello que buscábamos estuvo siempre cerca: una mano, una palabra, un abrazo que dejamos para después.
Porque el tiempo no promete regresos.
Solo avanza.
Y algún día también nosotros seremos apenas una memoria en el corazón de alguien.
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Rafael Blanco López
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