Tomi R

Construir barcos para otros

Creí que amar era resistir al viento,

no soltar su mano, convencer al mundo;

y en algún momento de aquel camino,

todo cambia y se convierte en refugio. 

 

Descansar de la batalla tocaba, 

ya nada había que demostrar;

al puerto, por fin, había llegado 

y el viaje parecía tener final.

 

Lo que no sabía es que al llegar,

iba a construir barcos para otros,

que el mejor homenaje para aquel amor 

sería irradiarlo donde pidieran mis ojos.

 

Mirar con ternura, consolar con abrazos,

comprender al diferente, sembrar bondad;

y allá donde la dureza apareciera,

por encima de todo, defender la dignidad.