LOURDES TARRATS

DOÑA ROSA

 

A veces cuando yo escribo

siento una estrella bajar,

y es usted, Doña Rosa,

que a su hija sigue a cuidar.

 

Desde el cielo que es su casa

me ilumina el corazón,

y en su brillo silencioso

yo comprendo su amor.

 

Teñía el cabello negro,

como quien no quiere partir,

y en sus ojos pardos, quietos,

la bondad sabía vivir.

 

Violeta lleva en su alma

esa luz que usted dejó,

esa ternura callada

que alimenta alrededor.

 

Cinco años han pasado

y su estrella sigue igual:

a veces flor, a veces música,

a veces un dulce cantar.

 

Doña Rosa, yo la nombro

con respeto y con calor.

La celebro en Violeta,

en su memoria y su amor.

 

Desde mi isla le envío

un abrazo en mi canción,

porque poetas somos juntas:

Violeta… y mi corazón.

08/21/2026