JordiCris ✍️

Bares deprimentes, putas y puteros. (y no es para ellos, es para ellas)

 
 
Primaveras que parecen inviernos,
escondiendo demonios e infiernos
en las soledades de los perdidos
dentro de bares de carretera sin dirección.
 
Vasos llenos, vasos vacíos, vasos medios
en las autopistas de barras y vicios
que esconden mil noches de ritos
y de risas falsas, de lloros o gritos.
 
Pavesas de cigarrillos cayendo
consumidas en cenizas como yendo
a buscar el suelo duro y frío del alma;
que, solitaria busca abrazos de calma,
aunque sean de alquiler o fingidos.
 
Noches vacías como los corazones
que huyen de sus fantasmas y razones
entre vapores de alcohol y consumiciones
mientras suenan tristes canciones.
 
Mentes turbias y nubladas
por el alcohol de la propia desesperación
y las soledades de humo azul., el benzol del ron
suministrado por almas aburridas, tristes y solitarias.
 
Bares deprimentes, bares sucios,
bares oscuros con luces dementes,
bares para reunirse y apenas hablarse,
ahogando las miserias sin mirarse
en el fondo de vasos que mil bocas
han tocado y besado junto a otras mil bocas
y los agujeros de sus cuerpos y almas.
 
Bares con mujeres muy decentes
que pierden la decencia
por seres indecentes: proxenetas,
delincuentes o amores violentos
que las llevan a estas madrigueras
de supervivencia y desesperación.
Mujeres de trata blanca, trata negra
y trata de un único color, el del dinero.
 
Mujeres que de nadie no son la perdición
sino la razón de la esclavitud del hombre
desde que este es hombre
y emprendió el oficio más antiguo del mundo.
para gozo y los bajos instintos de su inframundo,
 
Ellas, dignas: putas, prostitutas, meretrices.
rameras, zorras, fulanas, coimas y busconas;
furcias, pingos, mantenidas o nobles cortesanas,
hetairas, mujerzuelas, golfas y mesalinas,
pelanduscas y otras lindezas como pendones
sin ser aprendices en sucias habitaciones
para satisfacer el hambre de lobos y hienas
que devoran presas con el arma cargada entre las piernas
y las mentes reprobables, ¡bien llamados “puteros”!
 
Para todas ellas mi respeto y comprensión
forzadas por circunstancias a ello o por elección,
pues no soy moralista, juez ni censor de la vida de nadie;
pero para ellos reprobación y el único adjetivo posible, donnadie
pues que exista un mercado de carne nada obliga a ser depredador.
 
Bares deprimentes, putas y puteros
con los relojes parados unos
y las otras en marcha por dineros
que les pueden salvar la vida o ayudar sobrevir
mientras a los otros les llenan el alma de agujeros
dando vueltas por los círculos de Dante.
 
Mi poesía
Poema 38
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