Manejo y veo mi vista revuelta
no veo el principio del camino
ni donde termina también
veo líneas difusas letreros que no se ven.
El camino prosigo Dios me cuido,
no encuentro relación la carretera sola
sin nadie atrás ni adelante
solo el volante yo detrás de el.
Buscando el camino llego a mi destino
no sé cómo fue no sé qué paso
solo en carretera, solo en ciudad,
mi vida totalmente cambió.
Nunca ni en madrugada vi el camino tan solo
me entregue en tus manos Señor
sentí que la vida ya no era mía
que era ya tu decisión, seguí mi camino.
Una pintura de pablo Picasso era el camino
no había trazos finos ni figuras reales
las luces centellantes costelaciones
revueltas en la vía láctea.
No sé qué fue, no sé qué paso
si fueron mis ojos si fue mi mente
que en horas se entumeció
un camino sin bordes ni líneas parejas.
Un viaje sin principio o sin retorno
fueron mis ojos un caleidoscopio
fue mi camino hecho bruma
sin orillas donde estacionarme.
Nunca vi una noche tan negra
nunca un camino tan sinuoso
ni mi vida respirando ahí
solo un susurro nocturno que pasaba por ahí.
Hoy la vista funciona, pero con menos intensidad
pero gracias a Dios puedo seguir manejando
escribir, sueños, poesía lirica,
y escribir parte de mi vida.
Autor: Adolfo Casas C