La que busco y se aparta
es la más cercana.
La que nombro y se disuelve
es la verdadera.
La que sostengo y vuelve al aire
es la que permanece.
Trae su forma, otra forma,
delante de mí
y no reconoce mi cara.
A su espalda
no puedo seguirla.
Se pierde
apenas intento retenerla.
Volver al principio,
sin volver atrás,
es reconocer
aquello que nunca se ha ido.