Había espacios en mi piel que nunca nadie antes había acariciado, besos que tocaron mi alma con esa mágica forma tuya de amar me llenaron de sueños donde antes sólo habitaba el dolor. Abriste la puerta de mi corazón tan suavemente que no note aún bien en que momento entraste y te adueñaste de todo lo que había dentro amor mío. Y no pediste permiso para amarme, ni para intentar una y otra vez regalarme sonrisas con tus palabras de amor, con esa intensidad para decirme de tantas maneras que seremos felices al fin.
Desde que te vi sentí que tu cuerpo atraía al mío cómo un imán imposible de separarnos, entonces justo ahí te besé y era la primera vez que estabas junto a mí, pero no impidió que encajáramos de una maravillosa e inexplicable manera y nos quedamos abrazados sin decir nada, solo sintiéndonos.
Tomé tu mano amor y la sentí tan propia de la mía que no quise soltarla nunca más para curar tus tristezas y las mías. Me siento llena de tantas sensaciones hermosas y no te puedo explicar lo que provocas simplemente al pensar en verte o saber de ti, eres lo mejor que la vida puso en mi camino, y si, quizás llegamos un poco tarde y ocupados de otros amores, pero un amor así es imposible de dejar ir.