Autor: Dario Daniel Lugo
El poeta de la sombra renuncia a la metáfora pirotécnica.
No busca el aplauso fácil ni la emoción superficial;
emplea la palabra con el rigor de un cirujano del ser.
Cada término debe ser pesado en la balanza de la nada.
Si no sostiene el peso del abismo, se descarta.
Solo permanecen las palabras esenciales:
aquellas que pueden sostenerse de pie en medio de la tormenta silenciosa.