Momardos

Larga tormenta

Me da miedo morir,

y me digo que es normal sentir,

que tal vez sí merezco vivir,

aunque mi mente me quiera confundir.

 

Mi mente insiste siempre en lo peor,

convierte cada pensamiento en dolor,

me hace pensar que todo es un error,

y que no hay manera de sentirme mejor.

 

Aunque a veces me siento diferente,

hago lo máximo por seguir de frente,

mantengo mi ritmo, sigo presente,

aunque alguna caída me deje inconsciente.

 

Pero me levantaré una vez más,

aunque no sepa cómo ni cuándo será,

con mis amigos me podré apoyar,

pues sé que algunos nunca me dejarán.

 

Aunque después sobrepienso de nuevo,

y convierto cada duda en un miedo,

me da miedo ser una decepción,

que mis amigos se alejen sin razón.

 

Me culpo a mí mismo cuando eso pasa,

aunque sé que no siempre soy la causa,

pero mi mente me grita sin piedad:

“Tu problema es tu personalidad.”

 

“Si estás solo es porque algo hiciste mal,

si te abandonan es porque eres igual,

quizá nunca puedas cambiar,

quizá nadie te llegue a aceptar.”

 

Y yo me pregunto en mi soledad:

“¿No le agrado a nadie de verdad?

¿Será mi forma de ser la razón

por la que se alejan sin explicación?”

 

Pero respiro y vuelvo a pensar,

que quizá mañana pueda mejorar.

Quizá no todo tenga que salir mal,

quizá todavía pueda cambiar.

 

Y después de darle mil vueltas al día,

descubro que mi mente exageraría,

pues la gente que conozco me habla todavía,

y si están conmigo, será por alguna razón que sí valdría.

 

Puedo cometer errores, eso es verdad,

pero no definen toda mi realidad.

Son parte de mi pasado, no de lo que seré,

quiero mejorar, y sé que lo intentaré.

 

Sobrepasaré esto una vez más,

como tantas otras veces que pude avanzar.

Tal vez no todo está tan mal como aparenta,

quizá solo estoy cansado de esta larga tormenta.

 

Y aunque mi mente me quiera hacer dudar,

aunque vuelva el miedo y me quiera frenar,

seguiré adelante, volveré a intentar,

porque todavía tengo mucho por cambiar.