*Átame como a estas rosas*
No me cortes,
átame.
Con esa cuerda áspera y dulce
que no lastima, que marca.
Que me recuerda que soy tuya
sin dejar de ser flor.
Aprieta mi botón cerrado,
enróllame lento,
hazme tuya en shibari de pétalos,
que duela bonito,
que arda suave.
Quiero ser la rosa de abajo,
sumisa, atada, rendida,
mientras tú me miras desde arriba,
dominante, erguida, mía.
No me desates,
déjame así,
marcada por tu cuerda,
mojada por tu deseo.
Que mi espina sea tu placer,
y tu nudo, mi oración.
Átame, mi amor,
pero no me sueltes nunca.
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