Aquel dulce postre,
en el que encontré
una profunda verdad
sobre la linda felicidad.
La dulzura que todo llena,
como si fuera una escena
de una película larga,
de energía te recarga.
Mientras hace matemáticas,
la dama linda mastica
el cremoso cheesecake,
a sus pupilas, un ataque.
Aquellos ojos tan cansados,
pero tan lindos, ensimismados,
entre números, dos luces,
tan lindas y marrones.
Autor: Samuel Fuentes