Luis Albeiro Echavarria

Para mi hija

Mi muy querida Mariangel,
mi muy querida hija mía.
Tus risas elevan mi alma,
tus llantos son mi agonía.

Desde que supe que venías
mi alma creció como nunca,
como nunca pensé
que se elevaría.

Mi coquito que crece
día tras día,
inteligente mi niña hermosa,
mi niña tan querida.

No te olvides nunca
que por ti doy mi vida,
espero que crezcas
tanto como yo no imaginaría.

Poco a poco voy escribiendo
lo que tú significas,
pues más que mi vida
eres el sol de un nuevo día.