__Mordaza a las letras__
Una tarde de agosto, en un jardín muy lejano, un ruiseñor encontró una rosa ajada junto a la fuente.
¿Por qué sigues cantando? le preguntó la rosa. Ya nadie escucha.
El respondió:
Canto porque el canto y su letra no necesitan que los escuchen para existir.
Entonces apareció un poeta y, al verlos, escribió unos versos sobre la rosa, la fuente y el pájaro. Desde aquel día, la rosa volvió a florecer en la memoria de quienes leían aquellos versos.
La rosa comprendió entonces que podía morir el cuerpo de una flor, pero no aquello que un poeta había convertido en palabra.
Y el pajarito mirando hacia la luna, dijo:
Mientras exista alguien capaz de escribir al dolor, a la belleza y a la libertad, la letra nunca morirá.
Emiliodr/Agosto 20/26