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Flor del Aire

Flor del Aire

Cuéntase una leyenda, Panamá lo relata.

Urruacá era cacique, Flor del Aire hija amada;

de la tribu el valiente Yaraví, gran guerrero,

mirándola con pasión, fuego de amor arrebata.

En el Valle de Antón sonó cual puñalada

la princesa entregó el amor a un extranjero.

 

Fueron los españoles con afán de conquistas,

lanzándose al bravío océano cruzaron.

Junto al acero y la cruz, con engaños llegaron,

con sus altos estandartes, esos imperialistas.

¡Tierra! gritaba la turba, con aire optimista;

soldados y clérigos de los barcos bajaron.

A los originarios sin piedad atacaron,

imponiendo el dogma de su fe monoteísta.

 

Angustiado el guerrero, de la cumbre saltaba,

al saber que su reina jamás le amaría;

su cuerpo entre las rocas inerte prisionero,

mientras la dulce joven por montañas lloraba.

Allí sufría pena, en la loma moría.

Aún vemos allí a Flor del Aire, llorando a su guerrero.