SON COMO EL PERRO Y EL GATO
Por los techos de teja y arcilla,
cruza el gato con su estampa brillante,
tiene el ojo prendido en la astilla
y las garras de un fiel vigilante.
Es el rey del acecho y el salto,
no perdona ratón ni descuido,
desde el muro vigila en todo lo alto
sin hacer el más mínimo ruido.
Abajo, en el polvo del suelo,
anda el perro con paso tardío,
lleva un flojo compás de desvelo
pero le sobra en su pecho el brío.
Una pata le falta en su andanza,
mas le sobra lealtad en la mirada,
va trotando con fe y esperanza
mientras custodia la vieja entrada.
No compiten por ver quién es más fuerte,
el felino le cuida desde la altura,
mientras juntos confunden la suerte
con el lazo de su criatura.
Uno caza las sombras ligeras,
otro cuida los pasos del dueño compañeros son ellos de mil primaveras
compartiendo siempre el mismo sueño.