Nos hemos acostumbrado
a los recuerdos y a los
desbordamientos.
Las cosas necesitan de su tiempo
para lograr asimilar todos los diluvios
y los grandes desastres.
Escribir nos ayuda a escamparnos
de las riadas de adentro.
Habitamos los días en acontecimientos:
El día de la madre, el día del padre,
el día del amigo, el día de los muertos,
de los vivos, en fin,
el día en que aprendemos
a acercarnos
a la otra orilla.
L.G.