Los besos fueron cayendo
en sinuosa piel,
caían por todo su ser,
como rojos pétalos,
en aquel sistemático
anochecer.
Ese roce de unión,
donde converge locura
y sin razón.
Transitando por esos
montes y valles,
donde la aventura fluye
en caudaloso río,
hasta desembocar
en un estruendo,
Cuál gloriosa cascada...
©️
Salvador Santoyo Sánchez
25/07/2026