Emanuel Santana

Padre mío

Padre, miramos los ojos, 

Pero no el corazón. 

Padre, somos lo que nunca soñamos, 

Somos el viento, el alma de las cosas, 

La sonrisa del olvido. 

Padre, hay que mirar, también eso es vivir, mirar el paso de los años, 

Y volvernos más sabios, volverse viejo es saber mirar con el corazón, 

Eso dejan los años. 

La fuerza viene de adentro, 

Todo lo que vivimos se queda adentro, ahora te comprendo, padre del alma, 

Hermano de mi dolor, 

Aroma a silencio, corazón sin alas, 

Padre mío, dame ojos que quiero ver.