Si entre la raíz, la savia y el árbol todo es presencia,
si en la naturaleza todo es presencia...
¿Por qué vivir separado de ella?
Por eso, más allá de las obligaciones, las circunstancias y las imposiciones.
Entre el cuerpo, la sangre y la mente:
tiempo también para sentir, para pausar,
para solo ver, escuchar y observar.
Tiempo necesario para estar fuera de la mente: solo presencia, libre del tiempo psicológico.
Tiempo, cada día también, como desde la raíz hasta la savia y el árbol...
para conscientemente estar.