Una vez mi alma desapareció una semana. Cuando volvió, le dije:
—¿Ah, conque afuera estabas?
A lo que me respondió:
—No, idiota, estaba en mi cama enfermo..
—¿Cómo? ¿Cuál es tu cama?
—Mi cama son los gestos y palabras que no usas. Por ejemplo: vivir o reír...