Sebas 1987

Disfraz de piel

 

 

Aún mi disfraz de piel huele a humedad,

divagué y me encontré al final,

tejiendo la sangre que perdí.

Ya no debo ensuciar el futuro diciéndome adiós; me lo prometí.

Como prometí ser mi cita, mi pequeño juez,

la brevedad jubilable, mis manos libres donde sostengo mi bufanda

y la ceremonia de los domingos

cuando solo llueven absurdas horas que no criará el tiempo.

Mi disfraz de piel olía a humedad,

pero volví y te abracé, niña; te abracé, mujer; me abracé...

Junté esos retazos de luz que algunos llaman almas

y los guardé nuevamente en mi pecho.

Me prometí ser el agua que rompe el malecón,

la distancia segura,

la medianoche, la intemperie de doble contemplación,

el cielo donde moran los que siempre tienen frías las manos.

Y me autoproclamo eterna, pero también efímera,

nefelibata inoxidable,

sol soslayable,

fuego que quema farsantes.

Decime puente, también tijeras,

silencio de niños narrando el viento.

Ya levanté mi disfraz de piel,

ya estoy en mi piel.

Estoy en mí.

A donde pertenezco.

Soy mi casa,

soy mi huésped,

soy todo lo que soñé,

lo que te susurré al oído cuando te abracé, niña;

cuando te abracé, mujer;

cuando al fin me abracé.