Costuras Invisibles
Y ahí,
mientras conversaba con la lluvia
en la cima de la rodilla,
una costura vieja se alzaba,
un recuerdo de infancia
entre sus pliegues escondía.
Aún se escuchaba
el llanto y la risa
de aquella caída.
Cuando el sol se despidió,
ríos de sal revelaron
jirones etéreos del alma
que el tiempo
había dejado.
La almohada sabía
a ilusiones rotas,
a distancia,
a despedidas.
La luna me miraba
mientras el insomnio
costuras invisibles
con hilos dorados bordaba.
Conforme el hilo del tiempo se consumía,
el telar del pecho rasgado
con hilos de luz se cosía.
Al interior,
una lámpara dorada se encendía,
un traje de restauración
el corazón vestía…
Ahora,
su fulgor es singular.