Debo confesar que tengo tanta culpa que no me deja dormir en paz, que sé que este amor no está bien y aun así no lo puedo detener, que me ahogo al recordar que cuando te vas hay alguien esperándote en casa y que tocaras sus manos tal como hace un instante tocabas las mías.
Se amor que llegamos tarde, pero tu estas abrigando mi alma como nunca antes alguien lo intento y eso me llena de tanta felicidad que soy incapaz de decir adiós, y sí, es cierto que esos mensajes te han llegado y me he escondido de ti para no arrepentirme y volverte a amar, pero acá estamos otra vez, volviendo a empezar.
No sé por qué tú me vuelves el mundo de colores y mis latidos aumentan al oír tu voz diciendo que me amaras para siempre y no te irás, y decirme que la dejaras no me hace sentir mejor y te obligo a quedarte con ella, porque de alguna manera creo que al estar atado a ella no me hará tenerte solo para mí y quizás mi amor por ti cambie.
He pensado incluso que por eso me causas tantas cosas, porque veo como brillan tus ojos al verme, que adoro esas lindas palabras de amor que me dices durante nuestros encuentros tan prohibidos, que me estremecen tus manos en mi cuerpo y que tus pensamientos están atrapados con los míos y nos conectamos de una extraña forma y eso, todo eso, me hace amarte inmensamente sabiendo que tienes dueña.
Y es justo ahí cuando cuestiono si soy o no una mala persona, porque amo sin freno ni medida de forma inconmensurable y por otro lado ese amor se transformará en dolor para ella que después de todo no tiene la culpa de que nos hayamos encontrado.