José Honorio Martínez Ochoa

El amor después del tiempo

El amor después del tiempo

Amar cuando ya han pasado los años
es reconocerse en medio de la soledad,
mirarse de nuevo
y descubrir que, debajo de las arrugas,
todavía habita aquel deseo
que alguna vez pronunció nuestros nombres.

Es volver a encontrarse
sin la prisa de la juventud,
sin promesas que necesiten eternidad,
con la certeza sencilla
de haber sobrevivido juntos
a tantas formas de perderse.

Amar después del tiempo
es tomar una mano que ya conoce
el cansancio de los días,
y comprender que el amor
no siempre permanece intacto:
a veces cambia de piel,
se vuelve silencio,
cuidado, memoria,
una presencia que acompaña
cuando todo lo demás se ha ido.

Es mirarnos en el espejo
y no preguntarnos cuánto hemos cambiado,
sino cuánto de nosotros
todavía permanece en el otro.

Porque quizá amar después de los años
no sea volver a empezar,
sino descubrir
que nunca terminamos de encontrarnos.

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