Ritual de mates
El calor invade mi universo.
Recostada en el sillón,
termo y mate en mano,
cierro mis ojos.
Él está inmóvil allí,
piernas cruzadas, en contemplación.
Mis zōri protegen los pies.
—Maestro, ¿puedo?
Con un gesto señala a su derecha.
Con reverencia, ocupo mi sitio,
mirando el mismo firmamento.
—Dime —dice, solemne.
—¡Quiero saber! ¿Por qué
el amor duele tanto?
Sōgui hace una pausa…
—Dime, ¿qué ves?
El horizonte;
una piedra caliente,
Sol en la arena
—Allí tienes tu respuesta.
—No comprendo, maestro.
Inalcanzable,
quema mientras vive en ti,
luego se esparce
—Maestro…
—Dime, onna-deshi.
—¿Le cebo uno?
Y ambos, sentados,
permanecemos
mirando el firmamento.