No es fácil contener las emociones cuando recuerdas el sabor de su piel.
No es fácil comprender que se ha trazado una línea para no generar expectativas de cultivar un amor.
¿Cómo seguir adelante con una idea, si extrañas el sabor de sus besos y la complicidad de esos momentos de pasión?
¿Cómo callar aquello que se quiere gritar desde el fondo del alma: que esa persona se ha vuelto importante en su mundo de tristeza y falta de libertad, sin decirlo de una manera que pueda hacer que se aleje o se asuste?
Por el momento, amigo, seguiré disfrutando de tus pocas atenciones, de esos breves espacios que compartes conmigo.
Y guardaré, por ahora, todo aquello que quisiera decirte.