En mi interior, yo presiento,
hay una fuerza interior,
es la fuerza del amor
y la luz del sentimiento;
bien lo sé y estoy contento,
somos hijos del Señor,
Surgimos del Creador
emanamos de su aliento;
somos sus hijos divinos,
un sutil microuniverso
donde se escucha su voz;
basta de fatuos espinos,
todo fue inútil esfuerzo:
somos los Hijos de Dios...