hablas de las cenizas
de un amor que se apaga,
de la llama aún encendida,
y mientras...
deslizas palabras
empujando nuestros sueños
ya casi a la deriva.
y todo lo que yo respiro, mi amor...
(desde hace semanas)
es el olor que deja
atrás el fuego
después de arrasarlo todo
lo haces
con esa manera
—tan tuya—
de demoler castillos
con el soplo de tus versos
muerte dulce
para un imposible
que nunca fue…
pero que aún sigue
quemando por dentro
yo mientras tanto…
ya no sé si te sigo amando así:
—muriendo en vida—
por esperar tu llegada
o por pura terquedad.