La creatividad es como un truco de magia. Por pura casualidad una buena parte de nosotros, podemos adivinar la carta que ha escogido el público. Sin embargo, si queremos acertar siempre, se necesita un entrenamiento, unos conocimientos y unas herramientas. Las personas creativas trabajan con la cabeza. Los magos con las manos. Por consiguiente el creativo deberá tener la cabeza tan ágil como las manos de un mago. Nuestra baraja son los conceptos. Pequeñas ideas de cualquier ámbito, de cualquier sector. La persona creativa debe estar siempre dispuesta a aprender cosas. Sin renunciar a nada. Debe saber mucho de poco, y poco de mucho.