Te amaré toda la vida en un equinoccio de amor...
...Todos los años, los meses y los días,
todos los minutos y todos los instantes de mi vida.
Te amaré mil años y mil días, mil noches,
mil vidas, mil sueños y mil pensamientos tuyos y míos.
Te amaré! en la eternidad de mi alma, donde te contengo.
Te amaré! en la eternidad de tu cielo que se junta con el mío.
Te amaré! y me amaras y te veré desearme en tu lecho vacío de mí.
Te amaré! en los solsticios de invierno y de verano.
En El Equinoccio De Mi Amor Loco Y Desenfrenado Por Ti.
Viajaré A Tú Lecho Y Te Haré Mío Y Dormiré Contigo Mil Noches,
Y Mil Soles Y Mil Cielos Y Serás Tan Mío, Yo Tan Tuya En Lo Eterno,
de los sueños que soñamos y los cuerpos se juntan para ser uno
y siento \'caer tu agua sobre mi piel húmeda\' en un solsticio de verano
y tus manos bajan por mi cintura, y por mis bien formados muslos,
y besas mi cuello, me excitas con tu respiración entre cortada, sobre
mi pecho y los latidos de tu corazón acelerado, que aceleran el mío
y nos amamos más allá de la vida, y respiramos por la piel
siento tu corazón latir sobre el mío y me da arritmia cardiaca,
tus pulsaciones me roban el aliento, y me das aliento de boca a boca,
sentimos la pasión en los cuerpos desnudos que sudan por la piel,
buscando el beso ardiente de tus labios en los míos, porque somos almas viejas.
Chocaron tu mundo y el mío, y nos conocimos en uno arco iris que me regalaste!
porque tú y yo somos un equinoccio de amor vestidos de pasión
sentí en mis entrañas un embarazo de un Solsticio de verano,
prometiendo amarnos mil vidas, mil años, mil noches, mil inviernos.
Tú y yo, en el cosmos somos equinoccio de amor y arco iris de un génesis.
siempre tuya, siempre mío, para amarnos en el cosmos astral del universo.
Ahora siento \'caer tu agua sobre mi piel\' en un rico orgasmo regalado.
Alicia Pérez Hernández... México
No es la pluma la que escribe, es el alma
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Puedes irte y no importa, pues te quedas conmigo
como queda un perfume donde había una flor.
Tú sabes que te quiero, pero no te lo digo;
y yo sé que eres mía, sin ser mío tu amor.
La vida nos acerca y la vez nos separa,
como el día y la noche en el amanecer...
Mi corazón sediento ansía tu agua clara,
pero es un agua ajena que no debo beber...
Por eso puedes irte, porque, aunque no te sigo,
nunca te vas del todo, como una cicatriz;
y mi alma es como un surco cuando se corta el trigo,
pues al perder la espiga retiene la raíz.
Tu amor es como un río, que parece más hondo,
inexplicablemente, cuando el agua se va.
Y yo estoy en la orilla, pero mirando al fondo,
pues tu amor y la muerte tienen un más allá.
Para un deseo así, toda la vida es poca;
toda la vida es poca para un ensueño así...
Pensando en ti, esta noche, yo besaré otra boca;
y tú estarás con otro... ¡pero pensando en mí!
Poema del amor ajeno. José Ángel Buesa